25 de junio de 2011

Adulterando el deporte.



Ríos de tinta corren diariamente sobre lo importante que es el juego limpio. Mantener las diferentes competiciones deportivas que permiten seleccionar la excelencia entre iguales que se dan a la competición justa.

Me da lastima comprobar como la política adultera cualquier oportunidad que tenemos los simples mortales de disfrutar del arrojo de los deportistas de las diferentes elites a la hora de competir.

Aunque el caso que nos ocupa lo voy a centrar en la Fórmula 1, es fácilmente extrapolable a cualquier evento deportivo.

La F1 se apoya sobre dos pilares, la tecnología y la capacidad humana. Es la unión de estas dos fueras la que nos regala una competición de velocidad de un nivel tal, que la diferencia entre sus contrincantes se debe medir en milésimas de segundos.

Se establecen unas reglas, hay un órgano internacional que las pondera, promulga y hace cumplir; pero ¿qué pasa cuando un equipo consigue sobresalir?

La respuesta es sencilla, se acaba con el negocio de la competición y es cuando la política debe salvar los muebles.

En este campeonato del mundo que nos ocupa, año 2011, un equipo llamado Red Bull, ha conseguido estar muy por delante de sus competidores. Pocos tienen ya dudas de que se van a hacer con el campeonato del mundo.

Este hecho, para los bolsillos de unos pocos puede ser doloroso, ya que apenas hemos alcanzado el ecuador de la temporada. Es cuando interviene “papa” FIA, órgano regulador internacional que como en muchas otras ocasiones, adoptan unas decisiones que adulteran la actual competición según su conveniencia, y sin importarles de qué manera pueda influir esto.

Si Red Bull gana la competición antes de lo previsto, ¡olé! por ellos. Es de lo que se trata, de esforzarse y rebasar los límites conocidos respetando las reglas.. Lo merecen y el próximo año otro gallo cantará.

Me da vergüenza comprobar como los nobles ideales del deporte, promovidos ya desde la antigua Grecia se desvirtúan en favor de política y políticos. Hoy día el deporte se ha convertido en un frente más con el que establecer nuevos conflictos.

No solo la F1 posé un órgano regulador que se salta cuando quiere lo establecido y al son de “donde dije digo, digo Diego”, manipulan y la competición en su beneficio propio.

Tenis, ciclismo, baloncesto, atletismo, fútbol y demás. Todos con sus respectivos mandamases que vetan jugadores, establecen normas, prohíben recursos materiales; con el único fin de no ver alterados los ingresos en taquilla.

Esto es lo único que realmente se preocupan por mantener puro e inmutable.

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